La alarmante realidad con gusto a cacao.
Dejen de sufrir! Me solidarizo con mis amados lectores y salgo de mi larvario estado mental para updetear este pintoresco espacio. aia, me agarro alergia, esto esta lleno de polvo, uff una tela de araña. Que una!!? Uhh mira ahí al costadin, esta lleno. Ayúdenme a limpiar manes, media pila.
Si bueno, asi mejor.
Ayer en el trabajo nos dieron un huevito de pascua, debo confesar, me gusto como amoldaron la situación socioeconómica actual al huevo en cuestión. Asumo que pretendieron hacer una analogía encubierta por la fecha conmemorativa para permitirnos reflexionar sobre el contexto social que nos circunda. Intentare describiros al que bautice “el huevito cartonero”. Vive en una suerte de casa de cartón corrugado cuya arquitectura es similar, sino idéntica, a las casas improvisadas de la vía publica de nuestra querida buenos aires. Para llegar al omega de esta descripción, me recuerda al camaleón, si bien no cambia sus colores según la ocacion, cambia el estado de sus paredes según el clima, cuando las precipitaciones se hacen presentes, una gomosa y debil capa emerge, dando lugar a una luego porosa pared. Con una puerta precaria, que suele salirse de su marco, y sin baño se rige orgullosa y desafiante ante aquella mira de desaprobacion general de los ojos duros de la vida. En el ingenuo y utópico ideal, uno creería q los huevitos de pascua están exentos de la crisis en la q estamos sumergidos, pero no. NO. La mentira termino. Papa Noel era antisemita.
Es de noche y el huevito descansa en su mas dulce sueño, dentro de su artesanal casa
Es la madrugada, papa huevo se caga de calor, abre la puerta-ventana
Canta el gallo – era un homeless del campo- y sale papa huevo, conózcanlo.



